Kila, un caso curioso y escatológico.

Kila, un caso curioso y escatológico.

Kila es una hembra de Dogo Alemán de 4 años. Vive con una familia acomodada, compuesta de una pareja y dos adolescentes, en una casa muy grande con jardín y terreno.

Tiene pleno acceso dentro y fuera de la casa porque así se lo permiten sus propietarios. Si no fuera así daría un poco lo mismo porque Kila tiene la habilidad de abrir puertas con mucha facilidad y moverse por donde quiere. Pero por las noches sus cunas y colchonetas están dentro de la casa, aunque también tiene alguna distribuida estratégicamente por la zona exterior.

El problema por el que venía a consulta era un problema bastante aparatoso que se estaba repitiendo desde hacía más de 8 meses de forma diaria. Kila hacia todas las cacas en lugares y de forma un poco extraña. Cada día por la mañana al levantarse se encontraban con que la perra había defecado en su cama y se había quedado durmiendo encima. Para complicar la ecuación, también algunas veces de día se levantaba y se dirigía fuera de la casa, y antes de salir dejaba caer un chorro de caca para después salir a la parte del jardín.

Al principio como sus deposiciones se presentaban en forma de diarrea y los lugares donde elegía para dejarlas eran poco comunes, optaron por hacer una visita a su veterinario de confianza. Básicamente cambió de marca de pienso a Kila y no le fue muy bien. Sus propietarios descontentos optaron por una segunda opinión en otro profesional, el cual también básicamente solo cambio el pienso, pero con la suerte de recomendarle uno que en principio sí que le mejoró esas deposiciones. A la cuestión de que la perra seguía haciéndolas en su cuna y se quedaba tumbada encima o que lo hacía mientras salía de casa, su diagnóstico (Sin pruebas más allá de un cambio de pienso) que eso no era nada físico y que no sabía a qué se podía deber.

Unos 8 meses después a través de unos clientes contactan con nosotros viendo que no hay forma de cambiar o saber a qué se deben esos comportamientos de defecar cada noche en su cama, quedarse durmiendo encima y porque dejaba caer las cacas dentro de la casa mientras estaba camino de salir hacia el jardín.

No muy contento con el diagnostico veterinario, hacemos una visita a domicilio para conocer a Kila y ver como se desenvuelve en varios aspectos. Hablamos y vemos como interactúa con toda la familia y la verdad es que el resultado es bastante bueno y agradable, tanto para ellos como para la perra. Analizamos sus rutinas y la vemos dando un paseo por la manzana y todo bastante correcto. Algún pequeño matiz que cambiar, pero todo bastante bien.

Cuando nos disponemos a jugar con ella y activar un poco sus instintos, nos encontramos con una perra que tiene muchas ganas de interactuar, pero no sabe cómo hacerlo con toda su energía si no es jugando a escondite (la perra juega a esconderse y que la busquen los niños y viceversa) o persiguiendo una pelota una vez para cogerla y salir corriendo con ella para que la perseguidas.

Conseguí que al final jugara con unos mordedores con bastante esfuerzo y despliegue de diferentes materiales. También entendió que el juego de tira y afloja con ellos era una forma de empezar a sacar toda su fuerza y energía, e incluso por primera vez nos ofreció varias veces el comportamiento de soltar y portar las cosas hacia nosotros por primera vez en su vida.

Después de todo lo analizado y observado, decidimos dar dos pautas muy básicas e inamovibles, sabiendo que si recomendábamos todo lo que nosotros haríamos en este caso posiblemente no se harían, como puede ser el tema de ir a pasear varias veces al día o aplicar un buen programa de estimulación y entrenamiento. Pero que era de vital importancia aplicarlas de forma conjunta, coherente y hacer un esfuerzo muy grande si nos encontrábamos a la perra haciendo sus necesidades o durmiendo encima de ellas.

 

Por un lado, había que incrementar su estimulación diaria de alguna forma. Al igual que era necesario que los integrantes de la familia intentaran hacerle un poquito de caso extra estos próximos días. Por funcionalidad y gusto de la perra recomendamos como primera opción el olisqueo. También recomendamos otros formas de estimulación como usar algún tipo de pelota rellenable, productos para masticar y si algún día sacaban unos pocos minutos para ir dedicándole a Kila para que hiciera ejercicios básicos de FunnyObedience, los cuales consisten en practicar de forma divertida esos comandos que necesitamos para su manejo y que muchos pasan a ser o asociarse a cosas no muy buenas para ellos. De esta forma la perra será mucho más propensa a hacer cosas que en algún momento no le terminan de gustar, porque muchas otras veces hace la misma cosa, pero con cosas que le encanten. (FunnyObedience)

Por otro lado, prohibimos absolutamente el castigo y el manejo a voces, ya que la perra demostró unas ganas increíbles de colaborar, pero que subiendo la voz se pierde un poco y realmente cuesta comunicarse con ella. También pedimos un esfuerzo extra si se encontraban alguna deposición en casa o la veían haciéndola (para la gente que no entiende cómo funciona la mente de un perro le puede llegar a costar mucho entender que para cambiar la conducta hay que pasar por dejar de castigar, aunque hay que reconocer que despertarse cada mañana con la situación de que un gran danés ha hecho caca en su cuna y se ha puesto a dormir encima puede ser una situación que desborde a propietarios expertos e inexpertos)

También sugerimos cambiar el arnés que llevaba anti-tiro por uno normal, ya que a simple vista se podía ver como Kila caminaba con una postura muy antinatural y limitada por culpa del arnés. Cambiar la correa de 1´2 metros que llevaban por una de 2´5 o 3 metros. Y que intentaran hacer un esfuerzo y pese a que disponían de una casa muy grande, siempre que fuera posible acordarse de Kila para darle un paseíto, aunque fuera a la manzana.

Una semana después nos ponemos en contacto con los propietarios y nos comunican que Kila ha dejado de hacer caca en su cuna y dentro de la casa. También juega con ellos a tira y afloja e incluso les trae los objetos para jugar. En verdad solo implantaron el hacerle un poco más de caso todos los miembros de la familia, un olisqueo mínimo al día y ahora la perra sale casi cada día. Realmente pocos cambios por todo lo propuesto, pero esperemos que con el paso de los próximos días vayan incrementando en alguna cosita más de lo propuesto por el bienestar de su perra y afianzar y convertir en un habito este cambio conseguido en estos días.

 

 

 

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